miércoles, 12 de abril de 2017

Memoria de la desmemoria


La cárcel de Porlier, oficialmente Prisión Provincial de Hombres número 1, fue una prisión que funcionó en Madrid durante la Guerra Civil y la posguerra. Estaba situada en la calle del General Díaz Porlier, 54 (de ahí su nombre), en la manzana que forman la ya citada calle, y las de Padilla, Torrijos (hoy Conde de Peñalver) y Lista (hoy José Ortega y Gasset), ocupando las instalaciones del colegio Calasancio. El edificio existe hoy en día y sigue siendo colegio de los escolapios. Había sido incautado por el Gobierno y el Consejo Superior de Protección de Menores del Ministerio de Justicia  lo usó como albergue para niños abandonados, siendo transformado en prisión en agosto de 1936, tras el golpe contra el Estado republicano. Desde esta cárcel salieron, durante noviembre y diciembre de 1936 (nótese la fecha, primeros meses de la contienda), diversas sacas de presos cuyos integrantes fueron asesinados en Paracuellos del Jarama  donde, por cierto, existe un cementerio en el que se honra con nombres y apellidos a todos los que allí yacen.  Finalizada la contienda, el edificio siguió siendo una cárcel, ahora albergando presos del bando perdedor, entrar en ella era garantía de condena a muerte ya que todos los días había fusilamientos. Permaneció abierta hasta 1944, cuando fue devuelta a los escolapios, los cuales reanudaron la labor docente.
Tras la devolución, un grupo de antiguos presos del bando vencedor y alumnos crearon la Cofradía del Divino Cautivo, como recuerda actualmente una placa en la fachada de la calle Porlier. Rodeando el edificio se encuentran otras placas y mosaicos informativos y/o conmemorativos pero ni una pequeña alusión a los miles de presos que albergaron esas mismas paredes en condiciones de hacinamiento y miseria inimaginables y de las que da cuenta Almudena Grandes en Las tres bodas de Manolita.



Justo enfrente hay otro edificio de ladrillo, residencia de ancianos de la Fundación Fausta Elorz, que también sirvió como prisión (en los años de posguerra llegó a haber una veintena en Madrid capital). Era  la cárcel de Torrijos  que  también se llamaba así por la calle en la que se ubica que posteriormente fue renombrada como Conde de Peñalver. Carece igualmente de cualquier elemento referente a la triste historia vivida tras sus paredes de oscuro ladrillo, salvo una leyenda que cuenta que Miguel Hernández escribió allí sus Nanas de la cebolla,  aunque  el paseante que desconozca la Historia puede llegar a pensar que hubo alguna vez un poeta que residió plácidamente en aquel caserón donde escribió una poesía en la que frivolizaba con las cosas del comer, pues la inscripción obvia totalmente las circunstancias en las que aquello ocurrió.








Por cierto, no deja de inquietarme haber encontrado varios casos en las que instituciones penitenciarias y escolares han compartido a lo largo de los años y los siglos, un mismo edificio. Pero ése es otro tema …

miércoles, 16 de julio de 2014

Un libro con banda sonora

Casi once .meses para volver a abrir la ventana. El polvo ya se acumulaba sobre los muebles y las telarañas crecían en los rincones pero he encontrado el mejor de los motivos para volver a vocear en la calle: un libro.

Un libro moderno, delicado, exquisito ... que venía con una sorpresa no escrita,  una banda sonora oculta que  ha ido sonando en mi interior mientras lo leía. Lo cierto es que me pregunto, con mil perdones, si de veras la autora es realmente la que se dice en la portada. Y digo esto porque parece cómo si el guión se hubiera basado en muchas de las canciones de mi cantante favorito, Jorge Drexler.

La primera línea de la reseña en la contraportada "El amor, dicen, no se termina: sólo cambia de sitio" ya me llevó irremisiblemente a Todo se transforma, pero conforme iba leyendo en mi cabeza iba sonando otra canción de Jorge, La vida es más compleja de lo que parece. Paso la última página, cierro el libro y entonces la que suena es Sanar.

La lista no termina con estas tres, también resuenan entre el negro sobre blanco de las páginas Hermana duda, Me haces bien, Deseo ... De tal manera que si pudiera confirmar que Jorge es aficionado al ajedrez, sospecharía seriamente,  si en realidad el libro está escrito bajo seudónimo.

¿Queda claro que  me parece maravilloso?

jueves, 1 de agosto de 2013

Una moderna máquina



Tras la muerte de papá, estoy reorganizando mi vida, mis cosas, mis papeles … En lo que era su habitación me he preparado una zona de trabajo, mi pequeño despacho, mi “habitación propia” a la manera de V. Woolf. Uno de los objetos que he traído ha sido mi vieja máquina de escribir, la he limpiado y comprobado con sorpresa dos cosas: primera que, engrasándola un poquito, podría volver a funcionar perfectamente, aunque no sé si mis dedos se reacostumbrarían a teclear con la fuerza con que se hacía entonces y, segunda, y más interesante, descubro que la tecla más sucia es la del signo de interrogación. Me regocijo pensando en la mecanógrafa adolescente y jovencita que preguntaba, que se preguntaba ... y que sigue preguntándose desde aquellos tiempos en los que se compró esta máquina de escribir marca Triumph, modelo Tippa, supermoderna para aquel año 1970 más o menos que debió ser cuando la adquirí.  Lo hice con las 3.000 pesetas que me dieron los padres de mi amiga Araceli, como compensación por la ayuda que durante todo el año de 5º de Bachillerato le presté, estudiando las Matemáticas juntas. Yo quería comprarme una bicicleta, mamá me presionó para que comprara la máquina y me apuntó a un curso de Mecanografía. Evidentemente, me quedé sin la bicicleta y con las ganas de tenerla para el resto de mi vida pero a cambio conseguí un dominio de las teclas que ahora me sirve para sonreir con los comentarios de algún chavalillo que, después de un rato observándome en obligado silencio desde la silla de sus penitencias particulares, se atreve a exclamar: ¡"Escribes sin mirar!"

domingo, 12 de mayo de 2013

Preguntas sin orden sobre el orden de las cosas

Domingo 12 de mayo por la tarde. C/ Alfonso I de Zaragoza
¿Por qué presumen de mayoría absoluta? ¿Estamos en un Estado policial? ¿Sabe que es una representante del pueblo y que a él se debe? ¿Tiene interés en saber qué quiere el pueblo? ¿Quién vive ahí que se siente tan amenazada? ¿Le damos miedo los ciudadanos? ¿Quién paga ese servicio continuado de seguridad? ¿Es otro complemento de los complementos de su sueldo? ¿Si no saben hacerse entender por qué no dimiten?

viernes, 5 de abril de 2013

Voceando sensaciones

Llevo mucho tiempo sin asomarme a esta ventana, tengo tantas abiertas, tanto ruido en el exterior y tanto jaleo en el interior que no llego. Sin embargo,  hoy tengo un motivo para volver a abrirla, mejor dicho, dos motivos. Dos vivencias recientes merecedoras de vocearse y de dejar patente que, en estos tiempos en los que proliferan los miserables que piensan que todo tiene un precio, el Arte es una vía de redención y felicidad para los que no necesitamos de tanto. Les diré más, hay experiencias que parece que nos acercan a eso que los místicos llaman "vida contemplativa" y que no sólo no tienen precio sino que además se nos ofrecen gratis. En mi caso, están ambas a mi  alcance en  tiempo y en espacio.

La primera, es la exposición del artista Éric Joisel en el Centro de Historias de Zaragoza, una muestra insólita tanto por la calidad estética de las obras expuestas como por la técnica utilizada que no es otra que la del viejo arte japonés del origami (papiroflexia) entendido de la manera más libre y creativa que se pueda imaginar, no en vano se le considera como "el mago del origami". Imprescindible (hasta el 2 de junio).



Museo Würth de La Rioja
La segunda, ha constituido un descubrimiento sensacional. Se trata del Museo Würth de La Rioja. Un impresionante y vanguardista Museo de Arte Contemporáneo situado en un Polígono Industrial, El Sequero (Agoncillo, La Rioja) junto a las instalaciones de la empresa en España. Encontrar en un entorno industrial, un espacio expositivo de estas características es tan sorprendente que incrementa el interés de la visita  si cabe. Después de varias horas me siento todavía impresionada por la magnitud del continente y  la belleza del contenido; además de los fondos propios del Museo, la exposición temporal de Arte Contemporáneo de la Abadía Benedictina Maria Laach, adquirida  por Würth, es sencillamente, maravillosa y, nos aporta una perspectiva de la riqueza creativa de los artistas alemanes contemporáneos que nos   reconforta  de otras influencias que también nos están llegando desde otros sectores del país germánico.


En resumen, que tal y como decía el soneto que se intercalaba entre las obras de Joisel, la felicidad de este mundo no requiere de mucho equipaje.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Mª José Hernández

Mª José Hernández cantó el miércoles 29 de agosto en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. Fui una de las afortunadas que estuvo presente en el concierto. Mª José no tiene un nombre comercial, no se prodiga por los medios ni es famosa; iIncluso creo que sigue teniendo Zaragoza como su centro de operaciones. Pero su poesía, su musicalidad, y la frescura de su VOZ están a la altura (mejor dicho, a mucha más altura) de la de otros que sí tienen o hacen todo lo anterior. Desgranó sobre las teclas del piano unas veces, acompañada con su guitarra otras, una retahíla de canciones a cual más hermosa y profunda: Imagínate  (por imaginar imagina que no hay dioses ni banderas), La punta del iceberg, Círculos concéntricos, Señales de humo, Gota a gota y muchas más ... En la misma velada  Mª José nos confesó que se hizo cantante de pura timidez, para poder decir sin más explicaciones lo que pensaba  y lo que sentía porque eso precisamente, los sentimientos, son la materia fundamental de la que están hechas sus canciones. Y siguiendo su consejo, digo lo que pienso y lo que sentí en su concierto, que me pareció genial y emocionante, suscribiendo las opiniones de un apasionado y maduro espontáneo presente en la sala que tampoco pudo reprimir su admiración.  La riqueza de las letras, la delicadeza de la interpretación y "ciertos artificios experimentales" me recordaron en algunos momentos a Jorge Drexler, lo que en mi caso personal quiere decir mucho, prácticamente LO MÁS

domingo, 5 de agosto de 2012

Poesías y conjuros

Si existe alguien que se haya asomado alguna vez por esta  ventana, conocerá mi admiración y pasión por la música y la persona de Jorge Drexler; así que poco más puedo añadir a lo que ya he dicho en otras ocasiones sobre la profundidad lírica de sus canciones, la delicadeza de su voz y la capacidad de innovación y de integración de sonidos y tecnologías en la composición. Pero  cada uno de sus conciertos es único y diferente precisamente por la cercanía y la autenticidad que desprende el artista.

Hace unas pocas horas,  Jorge ha actuado en el Monasterio de Veruela, com una iglesia a rebosar de público de todas las edades. Un concierto que tenía la particularidad del entorno, un marco en el que, tal como el cantante ha hecho notar, además de sus canciones, reverberaban los ecos de sermones y predicamentos de otros tiempos junto con los de los versos de Bécquer. Además las excepcionales condiciones acústicas del lugar  precisamente han permitido que su voz se luciera más en los  momentos en los que se ha apartado de micrófonos y elementos eelctrónicos, aflorando con pureza su timbre y el de su guitarra (que sonaba a la perfección a pesar del problema en el hombro que nos ha confesado que acababan de tratarle en Tarazona). Personalmente he echado en falta algunas canciones entre mis preferidas pero comprendo que tiene un repertorio tan amplio que siempre acaba ocurriéndome lo mismo. Especialmente  emocionante y simbólico ha sido oirle entonar en este lugar  La milonga del moro judío  que nunca me cansaría de escuchar y que, entre otros versos, incluye los que dicen:

Monasterio de Veruela (Zaragoza)

A nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más  que un hombre
y si hay Dios así lo quiso.

...

Perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste



¿Habrán servido de conjuro para neutralizar los mensajes de intransigencia y dogmatismo que sin duda alguna otrora albergaron esos gruesos muros? ¿Podrá dicho conjuro traspasarlos en espacio y tiempo para llegar a otros lares de hoy en día? Como estamos en territorio de brujas, confío en la alta probabilidad de que así sea.

¡Bravo, Jorge!