Tras la muerte de papá, estoy
reorganizando mi vida, mis cosas, mis papeles … En lo que era su habitación me
he preparado una zona de trabajo, mi pequeño despacho, mi “habitación propia” a
la manera de V. Woolf. Uno de los objetos que he traído ha sido mi vieja máquina
de escribir, la he limpiado y comprobado con sorpresa dos cosas: primera que, engrasándola un poquito, podría volver a funcionar perfectamente, aunque no sé si mis dedos se reacostumbrarían a teclear con la fuerza con que se hacía entonces y, segunda, y más interesante, descubro que la tecla más sucia es
la del signo de interrogación. Me regocijo pensando en la mecanógrafa adolescente y jovencita que preguntaba, que se preguntaba ... y que sigue preguntándose desde aquellos tiempos en los que se compró esta máquina
de escribir marca Triumph, modelo Tippa, supermoderna para aquel año 1970 más o
menos que debió ser cuando la adquirí.
Lo hice con las 3.000 pesetas que me dieron los padres de mi amiga
Araceli, como compensación por la ayuda que durante todo el año de 5º de
Bachillerato le presté, estudiando las Matemáticas juntas. Yo quería comprarme
una bicicleta, mamá me presionó para que comprara la máquina y me apuntó a un
curso de Mecanografía. Evidentemente, me quedé sin la bicicleta y con las ganas de tenerla
para el resto de mi vida pero a cambio conseguí un dominio de las teclas que ahora me sirve para sonreir con los comentarios de algún chavalillo que, después de un rato observándome en obligado silencio desde la silla de sus penitencias particulares, se atreve a exclamar: ¡"Escribes sin mirar!"
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jueves, 1 de agosto de 2013
Una moderna máquina
Tras la muerte de papá, estoy
reorganizando mi vida, mis cosas, mis papeles … En lo que era su habitación me
he preparado una zona de trabajo, mi pequeño despacho, mi “habitación propia” a
la manera de V. Woolf. Uno de los objetos que he traído ha sido mi vieja máquina
de escribir, la he limpiado y comprobado con sorpresa dos cosas: primera que, engrasándola un poquito, podría volver a funcionar perfectamente, aunque no sé si mis dedos se reacostumbrarían a teclear con la fuerza con que se hacía entonces y, segunda, y más interesante, descubro que la tecla más sucia es
la del signo de interrogación. Me regocijo pensando en la mecanógrafa adolescente y jovencita que preguntaba, que se preguntaba ... y que sigue preguntándose desde aquellos tiempos en los que se compró esta máquina
de escribir marca Triumph, modelo Tippa, supermoderna para aquel año 1970 más o
menos que debió ser cuando la adquirí.
Lo hice con las 3.000 pesetas que me dieron los padres de mi amiga
Araceli, como compensación por la ayuda que durante todo el año de 5º de
Bachillerato le presté, estudiando las Matemáticas juntas. Yo quería comprarme
una bicicleta, mamá me presionó para que comprara la máquina y me apuntó a un
curso de Mecanografía. Evidentemente, me quedé sin la bicicleta y con las ganas de tenerla
para el resto de mi vida pero a cambio conseguí un dominio de las teclas que ahora me sirve para sonreir con los comentarios de algún chavalillo que, después de un rato observándome en obligado silencio desde la silla de sus penitencias particulares, se atreve a exclamar: ¡"Escribes sin mirar!" domingo, 28 de marzo de 2010
Mujeres por un Mundo Mejor

En África la violación sigue siendo un arma de guerra y miles de mujeres mueren cada año víctimas de la falta de atención médica tras un embarazo precoz. Son solo dos ejemplos de la precaria situación de la población femenina en el continente negro. Sin embargo, sus líderes no son ajenas a los problemas mundiales y en la primera jornada del encuentro Mujeres por un Mundo Mejor, celebrado en Valencia, reclamaron que la crisis no suponga un retroceso de los derechos alcanzados por las mujeres y que su talento, la mitad del talento mundial, sea utilizado en los foros de poder para buscar una salida a la recesión (...)
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Graça Machel: "Es imprescindible el acceso de las mujeres africanas a la economía, la educación y la sanidad"
Wangari Maathai: "Por muchas puertas que se pongan, si los africanos no pueden resolver sus vidas en sus países, las pateras seguirán llegando. El problema de Africa es el problema de Europa pero la solución no son las ayudas, sino los medios para que los propios africanos se desarrollen"
Michelle Bachelet: "Es preciso un cambio cultural en el que las mujeres sientan que las puertas están abiertas"
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Graça Machel: "Es imprescindible el acceso de las mujeres africanas a la economía, la educación y la sanidad"
Wangari Maathai: "Por muchas puertas que se pongan, si los africanos no pueden resolver sus vidas en sus países, las pateras seguirán llegando. El problema de Africa es el problema de Europa pero la solución no son las ayudas, sino los medios para que los propios africanos se desarrollen"
Michelle Bachelet: "Es preciso un cambio cultural en el que las mujeres sientan que las puertas están abiertas"
Ellen Johnson-Sirleaf: "En Liberia las prioridades son la alfabetización de las niñas y la protección contra la violencia sexual"
Teresa Fernández de la Vega: "La voz de las mujeres tiene que oirse más alto y más fuerte que nunca. Quién mejor que las mujeres africanas para alzarla"
Tarja Halonen: "En Finlandia hemos tenido éxito en educación y sanidad pero aún nos falta trabajar en la promoción de las mujeres en lugares de responsabilidad para que ocupen más cargos directivos"
Estas son las protagonistas. Estos son los titulares del encuentro.
Y éste un buen discurso político:
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