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viernes, 5 de marzo de 2010

Ventana interior III

Un día de fiesta local permite acceder a actividades que normalmente coinciden con el horario laboral. Por eso esta mañana, oyendo en el Hoy por hoy de la Cadena Ser una sección de cine dedicada a las canciones de los Oscar, han recordado ésta de Doris Day. Y con ella he evocado también mi infancia cuando la oía en la radio (por aquel entonces no disponía de otro medio); años más tarde, no sé si en la TV o en algún cine de sesión doble de reestrenos en tarde de domingo, descubrí que la canción pertenecía a una película, El hombre que sabía demasiado. Por entonces ya era fan de Doris Day y de las películas de Hitchkock. En fin ... que con ella me he asomado a estas imágenes de mi propia película vital. Y, por cierto, me he preguntado qué había sido de Doris, si todavía vive. Consultando en Wikipedia, he comprobado que efectivamente así es aunque hace mucho tiempo que no se la ve en público.






martes, 21 de julio de 2009

Otra ventana I


Alguien que me quiere y me conoce bien me envía esta postal de una ventana en Irlanda.

Realmente sé muy poco de ese país, que es muy verde, que hay buena cerveza, que últimamente los pubs "irlandeses" crecen como setas en Zaragoza, que los jóvenes españoles van a aprender inglés, ... No recuerdo haber leído autores irlandeses, excepción hecha del reciente fallecido Frank McCourt y las cenizas de sus recuerdos. Empecé con el Ulises de Joyce pero no supe valorarlo o no era el momento adecuado porque no pude con él (lo confieso). Sin embargo, me emocioné en mi adolescencia con una hermosa película que se localizaba en Irlanda: La hija de Ryan, la llegué a ver 3 veces (lástima que no la repongan nunca en televisión) y reconocí en ella los mismos prejuicios y sentimientos y también las mismas actitudes nobles, cobardes y fanáticas que se pueden encontrar en cualquier otro lugar del mundo, aquí y ahora.

Seguramente tras esos cristales y esas flores primorosas, viva y sienta otra mujer. Cuando se asoma ... ¿Qué pasa por su cabeza? ¿Cuál es el mundo que le sorprende? ¿Cuál el que la estimula? ¿Qué es lo que la horroriza? Quizá resultara fácil compartir con ella sorpresas, estímulos y horrores...