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lunes, 2 de enero de 2012

El buen cine

"En una sociedad en la que la mujer está oprimida, el hombre tampoco puede vivir en paz"

"Creo que, actualmente, el mundo necesita hacerse más preguntas y no tener tantas respuestas"

Estas declaraciones forman parte de una entrevista a Asghar Farhadi, director de la película Nader y Simin, una separación. Dos afirmaciones que por sí solas ya son una invitación a conocer su obra para poder decir, una vez vista, que no defrauda en absoluto. Una película recomendable desde todos los puntos de vista: el guión, la interpretación de los actores/actrices, los temas (preguntas) que plantea ... y el retrato de la sociedad actual iraní, mucho más rica y matizada que lo que nos llega a través de noticias y reportajes en los medios. Una ventana a la vida cotidiana en la que se observan conflictos, emociones y situaciones que, en gran medida, podrían situarse en cualquier otro lugar del planeta. Sorprendente el personaje protagonista, Nader (Peyman Moaadi) tan razonable y alejado de los estereotipos de musulmán intolerante que yo me esperaba encontrar.

Una vez más salgo del cine convencida de haber conocido la realidad de otros lugares, igual que si volviera de realizar un gran viaje. Es uno de los aspectos que más me atraen de una buena película (o de un buen libro)



sábado, 5 de febrero de 2011

Desnudez

Tras concluir la lectura del último libro de Elvira Lindo, Lo que me queda por vivir, intrigada por la parte autobiográfica del relato, rebusqué información en Internet y encontré una entrevista muy interesante en la que reflexiona sobre cómo en la literatura anglosajona es mucho más habitual que en la nuestra la introspección en la propia intimidad e historia personal de quien escribe un relato. Evidentemente hay que ser muy valiente o vivir en sociedades muy respetuosas con las vidas ajenas para desnudar, en mayor o menor grado, sentimientos y vivencias ante los demás. máxime cuando se trata de alguien muy respetado en su campo profesional, a quien muchos de nosotros tenemos en un pedestal de superioridad.

Sigo pensando lo mismo, corregido y aumentado, después de ver el magnífico documental de Gaizka Urresti, Un dios que ya no ampara, creado a partir de los relatos basados en la propia experiencia vital de Miguel Mena que es el protagonista principal de la película. Hay que ser muy valiente y muy noble para hablar con tanta franqueza a la cámara. La película es impecable en todos los sentidos, así que espero que reciba el Goya al que está nominada y todos los reconocimientos que se merece. Por los cineastas, por Miguel, por todos los padres y madres que le acompañan y, sobre todo, para que todo el mundo sienta la presencia de esos maravillosos niños.




jueves, 6 de enero de 2011

También la lluvia

Sabía que no me iba a defraudar y así ha sido. Siempre me han entusiasmado las películas de Iciar Bollaín. No sé si existe un cine de mujeres pero sí que hay determinadas películas que una directora sabe abordar con "otra" mirada. No sabría explicarlo bien pero cuando salí del cine, ya hace unos años, después de haber asistido a su película Flores de otro mundo que, en mi opinión, fue tan injustamente ninguneada en los premios Goya, pensé que la sensibilidad con la que se trataba el tema e incluso la elección del mismo sólo podía hacerlo una mujer. Lo mismo puede decirse de sus obras posteriores, Te doy mis ojos y Mataharis, cada una con sus peculiaridades. Pero También la lluvia es diferente. Las diferencias no son tanto de fondo, pues todas las películas se fundamentan en lo mismo: en la exploración de personajes y situaciones, en una combinación de humanidad y denuncia social. Es decir, en lo esencial del buen cine, de cualquier buena historia.

Sin embargo, la complejidad de esta última película es incomparable, el valor añadido de otros muchos asuntos que aquí aparecen la singularizan tremendamente. Desde el propio cambio de escenario, trasladado en esta ocasión al otro lado del océano, al paralelismo de actitudes y abusos históricos que se repiten, la denuncia de explotación de pueblos indígenas, la avaricia inherente al ser humano, la introspección en el mundo del cine, las contradicciones personales tan evidentes, la amistad, la dignidad de los seres humanos, ... todo ello la convierten en una caja de Pandora de la que afloran sobrados motivos para hacernos pensar largo y tendido sobre cada uno de los temas y de nuestras propia condición.

Una película para no perdérsela. Espero que le den el Oscar, pero si no es así, seguirá siendo grande.

viernes, 5 de marzo de 2010

Ventana interior III

Un día de fiesta local permite acceder a actividades que normalmente coinciden con el horario laboral. Por eso esta mañana, oyendo en el Hoy por hoy de la Cadena Ser una sección de cine dedicada a las canciones de los Oscar, han recordado ésta de Doris Day. Y con ella he evocado también mi infancia cuando la oía en la radio (por aquel entonces no disponía de otro medio); años más tarde, no sé si en la TV o en algún cine de sesión doble de reestrenos en tarde de domingo, descubrí que la canción pertenecía a una película, El hombre que sabía demasiado. Por entonces ya era fan de Doris Day y de las películas de Hitchkock. En fin ... que con ella me he asomado a estas imágenes de mi propia película vital. Y, por cierto, me he preguntado qué había sido de Doris, si todavía vive. Consultando en Wikipedia, he comprobado que efectivamente así es aunque hace mucho tiempo que no se la ve en público.






sábado, 6 de febrero de 2010

Películas, actrices y premios

Hay películas totalmente prescindibles que invaden los medios, las pantallas y que cuestan tanto dinero que no soy capaz de imaginar. Hay otras que sin toda esa parafernalia son tan necesarias que deberían ser obligatorias para todos. Precious es una de éstas. La historia que presenta nos conmociona de tal manera que, cada vez que se rememora, el estómago se encoge. Lo más dramático no es la historia en sí misma, hay muchas películas que cuentan tragedias y crueldades al mismo nivel, lo peor es la certeza de que, aunque se trate de un guión adaptado de una novela, es tan realista que la probabilidad de que los hechos que cuenta estén sucediendo, ahora y en este momento, es total. La interpretación de las dos actrices protagonistas, genial; no sé si a parte de su condición física, tienen algo más en común con sus personajes pero indudablemente se merecen todos los reconocimientos. No puedo dejar de mencionar el mensaje esperanzador, de tabla de salvación, que la película otorga a la educación, pero no al sistema educativo en sí mismo, sino a las maestras que ponen el corazón en su trabajo. Por eso espero que le den el Oscar a Mo'nique y que no se lo den a Penélope, además de que no me pareció que el papel de esta última tenga especial dificultad, lo peor es que la película, Nine, la relego a la primera de las categorías con las que empezaba esta entrada. No me merece más comentario.


domingo, 27 de septiembre de 2009

CINE NECESARIO

A veces una sale del cine embargada por la emoción de haber contemplado una historia hermosa, redonda, bella. Otras, por haberse sentido testigo directo y, de alguna manera, protagonista de una pasión, un momento histórico o una tragedia que está muy lejos de su vida real. Por todo ello amo el cine.

Pero hay veces que la película va más allá (o más aquí) porque, además de cumplir en mayor o menor grado las condiciones anteriores, me permite incorporarla a mi propia experiencia vital y real, hace que me cuestione mi posición ante lo importante de la vida, el amor, la amistad, el pasado, el futuro, la verdad, el dolor, la fidelidad, ... Ése es el cine que para mí tiene categoria de necesario y eso es lo que pensaba ayer cuando salí de la sala en la que tuve el placer de ver El secreto de sus ojos . Película imprescindible. Un Ricardo Darín que con su mirada lo dice todo y un elenco de gente que le acompaña a su misma altura. Además con ese hermoso acento argentino formando parte de la banda sonora. Y las miradas ... miradas que hablan y descubren los secretos más íntimos.


martes, 21 de julio de 2009

Otra ventana I


Alguien que me quiere y me conoce bien me envía esta postal de una ventana en Irlanda.

Realmente sé muy poco de ese país, que es muy verde, que hay buena cerveza, que últimamente los pubs "irlandeses" crecen como setas en Zaragoza, que los jóvenes españoles van a aprender inglés, ... No recuerdo haber leído autores irlandeses, excepción hecha del reciente fallecido Frank McCourt y las cenizas de sus recuerdos. Empecé con el Ulises de Joyce pero no supe valorarlo o no era el momento adecuado porque no pude con él (lo confieso). Sin embargo, me emocioné en mi adolescencia con una hermosa película que se localizaba en Irlanda: La hija de Ryan, la llegué a ver 3 veces (lástima que no la repongan nunca en televisión) y reconocí en ella los mismos prejuicios y sentimientos y también las mismas actitudes nobles, cobardes y fanáticas que se pueden encontrar en cualquier otro lugar del mundo, aquí y ahora.

Seguramente tras esos cristales y esas flores primorosas, viva y sienta otra mujer. Cuando se asoma ... ¿Qué pasa por su cabeza? ¿Cuál es el mundo que le sorprende? ¿Cuál el que la estimula? ¿Qué es lo que la horroriza? Quizá resultara fácil compartir con ella sorpresas, estímulos y horrores...

viernes, 13 de marzo de 2009

Gran Eastwood

Un gran Eastwood que llena la pantalla una vez más. Y sin necesidad de ser joven, ni galán, ni simpático, ni apasionado, ... Un personaje, un actor, un director, un americano poco convencional para lo que estamos acostumbrados por estos lares. Alguien que sabe contar como nadie historias que hablan de la vida y la muerte, historias como la del viejo Kowalski que se sobrepone a sus propios prejuicios y a su trayectoria vital para replanteárselo todo. "Nunca se es demasiado viejo para cambiar", afirmaba Clint Eastwood en una reciente entrevista. Una sola película como Gran Torino justifica y hace imprescindible la existencia del cine.