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martes, 6 de marzo de 2018

La escuela, espacio y tiempo para la convivencia


Me jubilé el pasado verano con cierto pesar, me embargaba la sensación de que dejaba muchas cosas por hacer, que no había cumplido con todas mis expectativas profesionales. Sin embargo fue una jubilación voluntaria porque también era consciente de que debía dejar paso a los que vienen detrás y porque sentía que ya no tenía fuerza para enfrentarme a  los nubarrones que se ciernen sobre la escuela pública. 

Desde que me incorporé al cuerpo de maestros en el año 78 he tenido la posibilidad de vivir unos años de mejora y prestigio en la educación española que empezó con un reconocimiento al profesorado aparejado a una sensible mejora salarial impulsada en aquellos lejanos Pactos de la Moncloa, pasando por la LODE que supuso la multiplicación de escuelas e institutos por todo el territorio, las primeras AMPAS (APA’s se decía entonces), la transformación de las escuelas en centros de integración (fue un primer paso que se dio con no pocas resistencias y un concepto que ahora ya hemos superado a favor de la inclusión); más tarde, la generalización de la educación a partir de los 3 años, la extensión obligatoria hasta los 16, los procesos de formación en los que maestros y maestras nos hemos volcado para estar a la altura de lo que la sociedad nos demandaba, la incorporación de las TIC en la escuela que tantas posibilidades nos ofrecen, la constatación de la buena preparación con la que acuden las nuevas generaciones de docentes que se van incorporando en estos últimos años … Pero también he vivido con estupefacción y rabia cómo el gobierno del PP, con la nefasta política del Sr. Wert y de su alumna aventajada en Aragón, la consejera Serrat, se apresuraban a desmantelar y desprestigiar la escuela pública, potenciando la segregación y el elitismo en los centros educativos concertados y abordando los procesos educativos con técnicas mercantilista. Todo esto no consiguió desanimarme, antes bien lo contrario, autoafirmarme en mi concepción de la escuela del siglo XXI como institución socializadora necesariamente enmarcada en la convicción de que la diversidad y la inclusión deben ser vistas como valores educativos que suman frente a quienes lo contemplan como una dificultad para “la excelencia”.

Sin embargo lo que sí que ha conseguido debilitar mi ánimo procede del seno de la propia escuela y no es ni más ni menos que este afán desbocado por los cambios horarios en la jornada escolar. Hace unos días estuve con los maestros de un colegio de la provincia de Zaragoza. Era una tarde de febrero de frío y cierzo. Antes de la reunión, a eso de las tres de la tarde, estuve paseando por las calles de la localidad, desiertas y en silencio total, incluido el patio del colegio que presentaba una imagen desolada, sin la algarabía propia de sus naturales ocupantes, ni siquiera murmullos o cantinelas infantiles que se filtraran desde el interior a través de los muros. Ayer mismo también estuve hablando con el equipo directivo de un centro escolar de Zaragoza que ha implantado la jornada continua y me contaban las bondades del cambio. Me explicaban que el alumnado tiene posibilidad de realizar un refuerzo educativo por las tardes (¡un día por semana!), también una directora de otro colegio me confirmaba que la población escolar que accede a ese tipo de refuerzos es de un 10% aproximadamente de la matrícula. Estas actuaciones con estos datos son las que sirven para decir que "los centros mantienen los horarios y actividades" de la jornada partida y todo ello sin contar que se realizan a costa de reducir los apoyos en atención a la diversidad que se venían haciendo en las sesiones de mañana anteriores. A todo ello hay que añadir que, a mi pregunta al respecto, me confirman  que la asistencia a esas clases es una orientación que se da en el centro pero no obligatoria, de tal manera que aquellos alumnos que, aún necesitándolo, no tienen interés en acudir a este refuerzo y cuya familia (por las razones que sean) tampoco se preocupa, no van y dejan plaza para otro. Así de simple. Esto dispara en mí todas las alarmas, estamos hablando de niños y niñas de Primaria a los que la escuela de hoy deja al albur de la cuna en la que les ha tocado nacer (suena quasi medieval); me da igual si son muchos o pocos, con sólo uno me parecería un fracaso total  a la vez que un síntoma de lo mal planteado que está este programa llamado eufemísticamente de Tiempos Escolares. Al expresar estas objeciones y otras que se me ocurren, la respuesta es siempre la misma, que nadie mira más allá cuando va a votar el cambio horario, que cada uno y cada una (profesor, padre, madre …) piensa en “su” conveniencia familiar y personal.

Estoy jubilada pero no inhabilitada para seguir opinando y preocupándome por lo que considero un abandono de la función primordial de la escuela. Detrás de esta foto de centros vacíos y silenciosos cuando antes estaban rebosantes de vida y actividad, están muchos niños y niñas encerrados en sus casas, sin interacción con sus iguales sino es a través de dispositivos electrónicos en la mayoría de los casos, cada uno a expensas del interés, las posibilidades y la cultura de sus familias. No deja de ser una enorme contradicción  que, siendo tan numerosas  las voces que se alzan para destacar que la escuela debe abordar la prevención de muchos de los males de la sociedad, en lugar de hacer hueco en la jornada escolar para introducir medidas educativas al efecto, se apele a una supuesta conciliación familiar, para condensar el tiempo de permanencia  y justificar la concentración de las actividades lectivas, desdeñando los espacios y tiempos para esa necesaria convivencia y aprendizaje social.

Cuando los adultos evocamos los años de escuela, al margen de algún maestro o maestra al que recordamos con especial cariño, lo que nos viene al pensamiento son las amigos y amigas, los tiempos de juego, de escarceos ... y  los pequeños o grandes conflictos en los que nos vimos envueltos y cómo aprendimos a superarlos. Y, por eso mismo, considero que no se valora suficientemente la importancia de que en la escuela niños y niñas dispongan de esos espacios y tiempos para el aprendizaje de la convivencia en una rica mezcla social que, con la supervisión del docente, les proporcione herramientas para enfrentarse a situaciones que pueden ser muy diferentes de las que tienen en su entorno familiar y social. Porque tampoco se puede obviar que las lacras de la sociedad actual,  la violencia, el machismo, las adicciones tecnológicas y de cualquier otra índole, los fanatismos religiosos, las ideologías neofascistas, el acoso en las redes, el desamparo de ciertos sectores de la infancia …  no tienen su caldo de cultivo en el entorno escolar sino que es  precisamente en él donde la sociedad debe echar el resto para la educación en valores positivos y la protección de toda la infancia. Y no se trata de un asunto  minoritario como algunos puedan pensar, un informe de UNICEF Aragón de febrero de este año denunciaba que un 25% de la infancia de la Comunidad Aragonesa está en situación de vulnerabilidad, y la inmensa mayoría de ella está en la escuela pública.

Ya sé que muchos maestros y maestras dirán aquello de que la “escuela no es una guardería".  Coincido plenamente, la escuela es el mejor espacio educativo y protegido en el que las familias confían lo que más quieren, sus hijos e hijas. La Administración educativa (en coordinación con Ayuntamientos y otras instituciones) debería tender a la mayor apertura posible de los centros y si lo que quiere (y queremos) es mejorar las condiciones y los horarios laborales del profesorado, la solución es muy sencilla: contratar más personal docente, potenciando la calidad y la generalización de actividades extraescolares que complementen las áreas lectivas, haciendo que éstas sean obligatorias y gratuitas y no se conviertan en un nuevo factor de desigualdad, según los papás puedan o no pagarlas.  Sin embargo se está optando por la vía fácil y barata de relegar la decisión a personas que, como no me cansaré de repetir, se mueven por intereses propios y legítimos pero no pensando en la generalidad. A corto plazo, salen perdiendo siempre los mismos, los más débiles pero, a la larga, va a ser la escuela pública y la sociedad la que lo lamentará. Espero equivocarme.










domingo, 12 de mayo de 2013

Preguntas sin orden sobre el orden de las cosas

Domingo 12 de mayo por la tarde. C/ Alfonso I de Zaragoza
¿Por qué presumen de mayoría absoluta? ¿Estamos en un Estado policial? ¿Sabe que es una representante del pueblo y que a él se debe? ¿Tiene interés en saber qué quiere el pueblo? ¿Quién vive ahí que se siente tan amenazada? ¿Le damos miedo los ciudadanos? ¿Quién paga ese servicio continuado de seguridad? ¿Es otro complemento de los complementos de su sueldo? ¿Si no saben hacerse entender por qué no dimiten?

martes, 7 de junio de 2011

Ciudadanos, no súbditos


No es el único problema de mi vida ni mucho menos, como tampoco lo es el de Laura Pérez, la joven ciudadana española que se atrevió a decirle en la cara al príncipe Felipe lo que muchos, yo misma por ejemplo, pensamos: que nos pregunten qué modelo de Estado queremos. En estos tiempos en los que se está planteando una incipiente revisión ética de la democracia que tenemos, uno de los primeros puntos a poner sobre la mesa es, sin duda, el de la Monarquía.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Un poquito de democracia, pero sin pasarse.


En Cataluña votan si quieren ser independientes. Los suizos votan para prohibir los minaretes. En Zaragoza votamos para elegir de qué color queremos pintar el Puente de Hierro, ...Por cierto, que en este último caso, me cuentan que ha habido miles de cibervotos para que sea blanquiazul. Exactamente los colores del equipo de fútbol de la ciudad. ¡Qué lástima que yo no he podido votar! Entre otras cosas, porque mi color favorito no estaba entre las opciones. Yo lo hubiera querido dorado como un puente parisino, hubiera sido mucho más "chic".

Se impone la democracia minimalista y populista: votemos pero cosas fáciles, que nos lo pongan simple, que no tengamos que rompernos la cabeza. Votemos mejor a puntapiés. Los ejemplos citados son muy clarificadores de esta postura. En el caso de los vecinos catalanes no tengo muy claro si los que votan por la independencia han ido más allá de lugares comunes y anquilosamientos románticos y decimonónicos, si se les ha ocurrido siquiera plantearse qué harán el primer día que ¡por fin! les llegue la liberación. Por cierto, también uno de los líderes de la causa independentista es un conocido futbolero, qué casualidad) Tampoco sé si, puestos a reprimir fanatismos religiosos en la civilizada Suiza, han puesto en la lista todas las opciones (por aquellas tierras fue donde quemaron en la hoguera a nuestro paisano Miguel Servet y a otros muchos y entonces no fueron precisamente los musulmanes quienes encendieron la pira).

Pero lo que peor me parece es lo del puente. ¿Por qué sólo rojo, verde o zaragocista? Lo mismo me ocurre a la hora de votar en las listas electorales, no puedo hacer unas selección de las personas que considero más válidas para representarnos en el Parlamento, independientemente de su adscripción política y del número de orden en el que aparezcan. Hay que tragar con el pack completo. Lo contrario podría ser muy peligroso para algunos, quizás se caerían de las listas gentes que ya han hecho de la poltrona su hábitat particular. Aunque existe una segunda posibilidad que me aterra todavía más: que fueran los del fútbol, acompañados de modelos y otros tipos tan frívolamente "cultivados" como ellos los que se hicieran cargo de gestionar la cosa pública (de esto último ya se me ocurren bastantes casos).






domingo, 21 de junio de 2009

El precio de la libertad

La conquista de la libertad y la democracia es muy cara. Lo estamos viendo en Irán. Lo fue también en nuestras democracias occidentales. Estas duras imágenes deberían servir para recordárnoslo. Impresiona ver sobre todo a esas valientes mujeres, que pelean en un país que sólo les reconoce la mitad que a los hombres. Pero su presencia, su fuerza, su valor y su sangre derramada es la misma cantidad, sino más en esas circunstancias. Homenaje para ellas, para Neda, la joven cuya muerte en la calle puede encontrarse también en youtube, unas imágenes de tanta dureza que no quiero colgar aquí. Por ella, por todas, el mundo no puede quedarse impasible una vez más.

jueves, 7 de mayo de 2009

Patxi López


"Vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste ..."
" Un hombre no es más que un hombre y si hay Dios así lo quiso ..."
He recordado estos versos al escuchar la entrevista que Patxi López ha concedido hoy mismo a Antena 3. Vuelvo a colgar La milonga del moro judío de Jorge Drexler (no me cansaría nunca de hacerlo) para dedicársela al primer lehendakari no nacionalista. Le felicito y le deseo mucha suerte y clarividencia para perseguir la quimera de una sociedad vasca cohesionada, respetuosa y respetada y, por supuesto, libre de violencia.

martes, 28 de abril de 2009

De princesas, reinas y similares


¿Qué mérito tienen? ¿Qué han demostrado? ¿Quién les ha votado? ¿A quién representan? ¿Las relaciones España-Francia dependen de ellas? ¿Quién les ha otorgado ese poder? Si su protagonismo se viera reducido a las revistas de moda y del corazón no tendría más relevancia que aquella a la que ya estamos desagradablemente habituados pero que trascienda y cope otro tipo de prensa ¿más seria? es sencillamente ... indignante.

domingo, 26 de abril de 2009

¿Escuelas diferenciadas?

Al colegio se va para aprender, en eso estamos una gran mayoría de acuerdo pero, asomada a la actualidad, me parece interesante hacer una pequeña reflexión sobre el objeto de ese aprendizaje: En este siglo XXI, tecnológico y global, el saber está a nuestro alcance por muy variados medios. Hace décadas que la escuela ha trascendido su papel protagonista en la transmisión del conocimiento, ahora una de sus funciones principales es la socialización, convertirse en el espacio básico para la convivencia y el conocimiento del otro, ser el lugar donde adquirimos las destrezas básicas para la expresión de nuestro ser y sentir y el respeto por los demás. La diferencia es lo que nos enriquece, lo que nos ayuda a crecer y a incrementar nuestra capacidad de análisis y crítica.

Los argumentos de las llamadas escuelas diferenciadas, es decir, "escuelas sólo para niñas" o "sólo para niños" basadas en los distintos procesos de aprendizaje, los conflictos emocionales, los diferentes porcentajes de éxito o fracaso escolar, ... en función del sexo del discente se caen por su peso. Razonamientos semejantes servirían para muchas otras variables y ... ¿tendríamos que hacer también escuelas diferenciadas para ricos y pobres, payos y gitanos, nativos e inmigrantes, superdotados y "normales", …? ¿qué hacer con los que ya tienen diagnósticos concretos y que precisan de atención educativa especializada?

A estas alturas de la historia de la pedagogía, con las experiencias innovadoras de demostrada eficacia que se han puesto en marcha, cuando la escuela ha hecho grandes inversiones y avances en la integración de todo el alumnado... ¿algunos pretenden reafirmar sus teorías segregacionistas para dar respuesta a los retos educativos? ¿y además se rebelan si se les retiran las subvenciones públicas?

Lección nº 1: Problemas complejos no admiten respuestas simples.


lunes, 26 de enero de 2009

Breve historia de los EEUU

Esta breve y simple historia de los EEUU incluida en la película Bowling for Columbine de Michael Moore puede ayudarnos a entender un poco mejor la inmensa emoción de tantos ciudadanos estadounidenses al presenciar cómo un negro juraba su cargo de presidente del país.