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martes, 13 de octubre de 2009

Galeano y Obama





La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.

Al mismo Galeano autor de la cita anterior le preguntaron el fin de semana pasado en la SER su opinión sobre la concesión del Premio Nobel de la Paz a Obama. Su respuesta, clara y simple como todos sus escritos, hizo referencia a que, al margen de la simpatía que despierta el nuevo presidente de los EEUU y de sus buenas intenciones, lo incuestionable es que está prisionero de la economía de guerra que rige en su país.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Juanes

¿Para quién van a cantar?
¿Para el Gobierno de Cuba o para los cubanos y el resto del mundo que les quiera escuchar? Cuando un cantante internacional viene a España no nos cuestionamos si está apoyando a la Monarquía o a la República. Ni siquiera recuerdo si se llegó a plantear este debate en tiempos de la dictadura franquista. Es todo tan elemental que quienes se han opuesto a este concierto se retratan a sí mismos y quienes se han echado atrás, también.
Necesitamos artistas como Juanes que además de serlo aporten valores de coherencia, dignidad y valentía.




martes, 8 de septiembre de 2009

Flores el primer día de clase


Primer día de clase. Vorágine de risas, lloros, gente por los pasillos, cambios de última hora, listas que hay que revisar, rostros por conocer, nombres por aprender, espacios de los que apropiarse, reencuentros, cambios inesperados, ... Más o menos habrá sido así o parecido en todos los colegios.

Por la tarde, cuando todos habían vuelto a sus casas con mil anécdotas y novedades por contar, resultaba placentero pasear por los pasillos desiertos y contemplar los restos de la batalla: las novedades que las profesoras de Infantil habían introducido en sus aulas, los dibujos y fotos de vacaciones que niños y niñas habían pegado por las paredes, los estuches olvidados en un primer día de despiste, ...y en algunas clases había algo más: sobre la mesa de la profesora quedaban uno (o dos) ramos de flores. Generalmente detrás de cada ramillete hay un alumno o alumna de origen ruso o rumano. Es una bonita costumbre de esos países ofrecerlos a sus profesoras en el primer día de escuela. Muchos la conocimos de manera horriblemente trágica hace cinco años, un 1 de septiembre de 2004. Las imágenes de los niños y niñas de la escuela nº1 de Beslan en Osetia del Norte, que lucían sus mejores galas y llevaban flores a la entrada de lo que tenía que haber sido un día feliz, nunca se borrarán.

Por eso considero de justicia dar las gracias a estas familias que, habiendo venido hasta aquí buscando una vida mejor, una sociedad "más avanzada", nos traen flores y con ellas significan valores que aquí ignoramos con demasiada frecuencia. Gracias por recordarnos con ese pequeño gesto que la gentileza, la cortesía y el respeto por los maestros son actitudes que permanecen en vuestros lugares de origen. Gracias también por haber evocado aquella imagen triste y contribuir de esta manera a que mantengamos una actitud permanente en defensa de la paz y del futuro de la humanidad, la infancia.

sábado, 24 de enero de 2009

Fomentando la paz


"Si luchas contra el terrorismo, se basa en el temor. Si fomentas la paz, se basa en la esperanza. En última instancia, el enemigo real es la ignorancia. La ignorancia engendra odio. Tenemos que tener valor, fe y compromiso para fomentar la paz más que luchar contra el terrorismo."

Greg Mortenson

Greg Mortenson es un montañista estadounidense, militar veterano, que se desempeñó como médico voluntario durante varios años, y tras un fallido intento de escalar el Chogori, segundo pico más alto del mundo, fue socorrido por los pobladores de la aldea de Karacorum, en Pakistán. A partir de "la tercera taza de té" llegó a ser uno más de la comunidad. Entonces decidió hacer algo constructivo en pago de la solidaridad recibida: dedicar sus energías a luchar contra el ostracismo y la ignorancia en tierras donde la educación es un concepto desconocido y donde la mayoría de los niños y niñas crecen alimentados por los prejuicios religiosos, alienados en un mundo marginal, privados de la visión global de un mundo que presume de civilizado y a veces hasta logra convencer de ello. Ocho años antes de los ataques terroristas del 11 de setiembre, Mortenson ya había comenzado la construcción de colegios en Afganistán y Pakistán, para el bienestar de miles de niños -y especialmente de las niñas, tan relegadas, vulneradas en sus derechos y hasta atacadas en su integridad-. Lo hizo atravesando dificultades de todo tipo, personales y financieras. La consigna de Mortison y de su organización, el Instituto de Asia Central, es más bien modesta y apela a la perseverancia con que se logran las grandes metas: "Una escuela por vez". Pero el resultado se ve en miles de niños y niñas a los que la escuela ayuda a construir una perspectiva de futuro más allá de las determinantes culturales y las limitantes heredadas.

Ahora bien, si un hombre, uno solo, con su determinación, pudo ser aceptado a pesar de las reticencias y los resquemores iniciales, llegando a incidir en una cultura tan ancestral como retrógrada, ¿no podrán hacerlo los Estados del mundo mancomunados? Cambiar la mira y enfocar al verdadero enemigo para derrotarlo desde adentro, desde los propios individuos, desde su propia visión del mundo: todo un desafío para Occidente.



Gracias a Rara Avis por darme a conocer esta realidad




miércoles, 14 de enero de 2009

Amos Oz y las mujeres de las ventanas

La mujer de la ventana

(Discurso del escritor Amos Oz al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007)

Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas.

Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino.

Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza.

Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.

Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo. La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.

Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.

Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa. Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación. Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.

Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor. Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente. Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor.

Exactamente así es la situación entre judíos y árabes en Oriente Medio: mientras los árabes ven en los israelíes a los nuevos cruzados, la nueva reencarnación de la Europa colonialista, muchos israelíes ven en los árabes la nueva personificación de nuestros perseguidores del pasado: los responsables de los pogroms y los nazis.

Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro-israelíes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.

La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho.

Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza.

No he venido esta tarde a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo. Lo que he sugerido es que creo que leer libros es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz.

Quiero agradecer a los miembros del jurado del premio Príncipe de Asturias que me hayan otorgado este maravilloso Premio. Muchas gracias y mis mejores deseos a todos ustedes. Shalom u-brajá.

AMOS OZ

Traducción del hebreo de Raquel García Lozano

Podéis encontrar el texto íntegro en El País Digital