martes, 1 de febrero de 2011

Poema para mi madre










Hay una determinada edad en la que empiezas a fijarte en las esquelas de los periódicos. De vez en cuando encuentras un apellido familiar, una persona mayor amiga o conocida, el padre de un compañero de trabajo, ... Unos años más tarde te tropiezas con los nombres de padres y madres de tus propios amigos. No pasarán muchos años sin que, desgraciadamente, las esquelas se refieran a personas de tu propia generación que se van yendo demasiado pronto. Incluso llega el momento en el que te toca el doloroso trámite de redactar alguna de un ser muy querido. Lo cierto es que ya no sabes desde cuándo pero todos los días te encuentras a ti misma revisando las necrológicas. Y es un ejercicio interesante porque, aunque la mayoría responden a una misma fórmula, más a menudo de lo que pueda parecer, las manifestaciones de duelo se saltan los convencionalismos en un desesperado y precipitado intento de traducir en palabras las emociones que afloran ante la pérdida. Y a veces el resultado consigue conmoverte. Hace un tiempo encontré un hermoso poema que unos padres dedicaban al hijo desaparecido, pero cuando lo leí pensé que bien podía haber estado dedicado a mi propia madre. Ahora, cuando se cumplen nueve años de su fallecimiento, quiero traerlo aquí en su memoria:




El mar no nos alcanza
con sus besos salobres.
Aquí sobre la encina
quiero tallar tu nombre.
Para sus letras duras
no encuentro mejor molde.

Que el viento te dé fuerza
y la mañana canciones,
y que tu acento encuentre
su anchura en este monte.
El pulso no me tiemble
ni mi acero se doble.

Después que aquí te deje
y en el tronco te ahonde
te llevaré conmigo
en mi sangre más noble
y escucharé tu grito
otra vez entre voces.

Que la paz de esta encina
tu memoria sazone.




sábado, 22 de enero de 2011

Un escritor sin método




Finalmente, después de varios cambios de fecha, Philippe Claudel visitó Zaragoza. Por la mañana tuvo un encuentro con estudiantes de bachillerato que habían leído sus obras y, por la tarde, respondieron a su convocatoria un numeroso grupo de personas representantes de los distintos clubs de lectura del Programa Leer Juntos que se desarrolla en centros escolares aragoneses. El lugar elegido, salón de actos del IES Miguel Catalán, necesario para acoger al gran número de personas que se había interesado por asistir, parecía a priori demasiado frío y grande pero enseguida el escritor francés se mostró cercano y con muchas ganas de interactuar con el público presente. En estos diálogos entrecruzados en dos idiomas, francés y español, Claudel nos desveló algunas de las incógnitas que a todos nos provocan la lectura de sus libros además de que los presentes pudimos comprobar que la admiración de cuantos hemos leído su obra es compartida. El escritor nos explicó que su método es no tener método, que escribe si un plan trazado, que la historia va creciendo y tomando forma paralelamente en su imaginación y en el papel, ante lo cual alguna de las presentes manifestó la incredulidad de cómo un proceso tan espontáneo pueda producir obras con tamaña coherencia y redondez. También explicó que, por la misma razón, después de escribir sus tres obras más conocidas en España, Almas grises, La nieta del Señor Lihn y El informe Brodeck, cayó en la cuenta de que podían constituir una trilogía sobre la guerra y así se lo transmitió a su editor, para que estudiara la posibilidad de reeditarlas en este formato. Siguiendo la misma lógica, manifestó que no quiere hacer de la escritura su "modus vivendi", que sigue conservando su profesión de profesor, lo que le permite escribir con mucha más libertad, cuando quiere y sobre lo que quiere.

Sobre su conocimiento tan profundo de la condición humana, de los sentimientos y de las actitudes más miserables y despreciables, nos contó que proviene de su experiencia personal, de la observación, de las historias familiares que ha escuchado desde su más tierna infancia, de la historia y también de la introspección. Nos hizo llegar su reflexión de que la maldad es un impulso que anida en cada uno de nosotros, todos podemos sentirlo, la clave está en saber controlarla. Aunque no lo dijera ayer, hay otro factor que está muy presente en su obra , en la que se contempla cómo ese instinto malvado encuentra caldo de cultivo en determinadas circunstancias históricas y sociales. No en vano, en la charla evocó en varias ocasiones la guerra y especialmente los episodios tan trágicos que la humanidad ha vivido en el pasado y reciente siglo XX: las guerras mundiales, los genocidios, la carrera armamentística de destrucción total, ...

También se habló de su breve pero exitosa carrera cinematográfica, del profundo conocimiento del alma femenina que destila su película Il y a longtemps que je t'aime. El lo explicó basándose en la aportación de las dos actrices protagonistas y en que la influencia femenina en su vida personal ha sido constante, de hecho nos contó que siempre ha estado rodeado de mujeres en su familia y en su trabajo (y que le gusta).

Como conclusión de un encuentro tan intenso, yo me quedé con que el método de un autor que confiesa no tenerlo es uno que repitió varias veces a lo largo de la charla: "j'essaye de me mettre dans la peau du personnage" (trato de ponerme en la piel de los personajes). Sin duda, el mejor de los métodos.

miércoles, 12 de enero de 2011

Mª Elena Walsh. Recuerdo.

Ha fallecido Mª Elena Walsh. Tenía 80 años y una larga enfermedad agarrada a sus huesos pero su alma conservaba la niña de 8 años que siempre la habitó.

Una vez más, como ya me ha ocurrido en otras ocasiones, me siento apenada por dos motivos; primero y fundamental, por la pérdida de una persona cuya obra y figura ha formado parte de mi vida y me han proporcionado algunos de los momentos más felices de mi trayectoria profesional como maestra (cuántos docentes compartirán conmigo esta vivencia) y, en segundo lugar, el sentimiento de culpa que me embarga al descubrir precisamente en este momento, leyendo necrológicas sobre la ilustre autora, que su dimensión como creadora era mucho más amplia de la pequeña gran parte que yo conocía.

En este momento vienen especialmente a mi recuerdo dos de sus obras,

UN POEMA: La rana perdida que empieza así ...

¿Esta rana viene o va
por el río Paraná?
Interroga en guaraní
muy orondo un surubí.

–Pues chamigo, no lo sé,
le contesta un yacaré,
y sin duda no es de aquí
porque yo jamás la vi.


(No recuerdo cómo seguía y soy incapaz de encontrarla en la red, ¿alguien podrá ayudarme?)

UNA CANCIÓN en la voz de Rosa León (impagable su contribucion a la obra de Walsh en España)




Adiós a Mª Elena, nos quedan sus poemas y sus canciones para seguir siendo niños ...


jueves, 6 de enero de 2011

También la lluvia

Sabía que no me iba a defraudar y así ha sido. Siempre me han entusiasmado las películas de Iciar Bollaín. No sé si existe un cine de mujeres pero sí que hay determinadas películas que una directora sabe abordar con "otra" mirada. No sabría explicarlo bien pero cuando salí del cine, ya hace unos años, después de haber asistido a su película Flores de otro mundo que, en mi opinión, fue tan injustamente ninguneada en los premios Goya, pensé que la sensibilidad con la que se trataba el tema e incluso la elección del mismo sólo podía hacerlo una mujer. Lo mismo puede decirse de sus obras posteriores, Te doy mis ojos y Mataharis, cada una con sus peculiaridades. Pero También la lluvia es diferente. Las diferencias no son tanto de fondo, pues todas las películas se fundamentan en lo mismo: en la exploración de personajes y situaciones, en una combinación de humanidad y denuncia social. Es decir, en lo esencial del buen cine, de cualquier buena historia.

Sin embargo, la complejidad de esta última película es incomparable, el valor añadido de otros muchos asuntos que aquí aparecen la singularizan tremendamente. Desde el propio cambio de escenario, trasladado en esta ocasión al otro lado del océano, al paralelismo de actitudes y abusos históricos que se repiten, la denuncia de explotación de pueblos indígenas, la avaricia inherente al ser humano, la introspección en el mundo del cine, las contradicciones personales tan evidentes, la amistad, la dignidad de los seres humanos, ... todo ello la convierten en una caja de Pandora de la que afloran sobrados motivos para hacernos pensar largo y tendido sobre cada uno de los temas y de nuestras propia condición.

Una película para no perdérsela. Espero que le den el Oscar, pero si no es así, seguirá siendo grande.

viernes, 31 de diciembre de 2010

A las puertas de un nuevo año

Los hombres, las mujeres se marchan. Pero su huella continúa entre nosotros y nos proporciona inspiración. Sus obras son los cimientos sobre los que construiremos el futuro.


domingo, 19 de diciembre de 2010

Natividad 2010

Han pasado dos mil años pero la historia se repite. Hapiness se llama la niña. Ojalá su nombre le sea profético

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Elogio de la lectura y la ficción


Mario Vargas Llosa ha leído esta misma tarde en Estocolmo su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2010. Elogio de la lectura y la ficción lo ha titulado. Pero su discurso va más allá, es también el resumen de una vida dedicada a las letras, a la libertad y al triunfo de la razón. O lo que es lo mismo, a la puesta en valor de la condición humana. Además la lectura ha sido un ejercicio valiente en el que ha desnudado su alma. Recomiendo íntegramente el discurso pero no puedo dejar de entresacar algunos párrafos maravillosos:

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas. La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y llorar leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro, de gran nariz y calva reluciente, que celebraba mis versos, y el tío Lucho que tanto me animó a volcarme en cuerpo y alma a escribir aunque la literatura, en aquel tiempo y lugar, alimentara tan mal a sus cultores. Toda la vida he tenido a mi lado gentes así, que me querían y alentaban, y me contagiaban su fe cuando dudaba (...)

Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos ...

Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión.

La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.

La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. ...

Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.